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![]() José Luis Domingo García Zaragozano de la turolense Segura de Baños - o viceversa - pero, en cualquier caso, zahumao - así nos llaman a los seguranos- y de la cosecha del 48, como todas, con vinos buenos y malos. A cuestas desde los primeros pecados gustosos, con su alícuota de esquizofrenia - de la que es consciente y al que soporta no sin odiarla - divide su actividad entre cuanto le ha dado y da de comer - que hoy es el turismo, derecho, sociología, enseñanza y la dirección de la Escuela Universitaria de Turismo de Zaragoza y lo que ha permitido y le permite vivir: lado Hyde con ingredientes como la escena, la radio, la crítica cinematográfica y teatral, colaboraciones literarias, pintura, poesía, narrativa, raciones de jazz, tabaco liado o sin liar y una botella - sea del Somontano, de cava muy bruto, de ron o de malta- Pero todo ello junto a su compañera de luchas, sueños, pesadillas y despertares, y su hijo: imprescindibles. Francotirador revesado y amigo de sacarles las tripas a los relojes ha estrenado obras de teatro - los locos juegan a la gallina ciega y El cubo de basura (1967)-, a más de numerosas adaptaciones que dirigió entre 1968 y 1974;publicado poesía - Camino de la noche (1980)-, Segurano con piel de otoño (2000) - y algunos cuentos - Cuarto de baño con altillo, Matrimonio de cenizos, Enamorados de Santateresas (2000)-. Desde hace unos meses colabora semanalmente en Radio Zaragoza, de la cadena SER, que conste. Y hoy, animado por su, sobre paisano, amigo Joaquín Ruiz - a quien ha acompañado en la exposición Circo Raluy: luz, color y calor, viajera de dos mundos-, y por la noble testarudez de los Raluy, vuelve a la poesía al camino que dejó a medias en su anterior libro de poemas: al camino que, según dice este heterodoxo juntador de letras y palabras, es el cuento de nunca acabar. |